Los cementerios históricos de Las Palmas de Gran Canaria ofrecen un viaje por la memoria y la identidad de la ciudad, destacándose como espacios de interés cultural y turístico.
Con la llegada del Día de Todos los Santos, la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria honra su rica tradición funeraria, recordando los diferentes cementerios que han dado lugar a la preservación de la memoria colectiva y cultural de la capital grancanaria. Estos recintos no solo constituyen lugares de descanso eterno, sino también espacios que revelan parte de la historia de la ciudad y de sus habitantes.
Cementerio de Vegueta
El cementerio de Vegueta, inaugurado en 1811, es el más antiguo de la capital y uno de sus patrimonios más valiosos. La ciudad enfrentaba en aquellos años las secuelas de epidemias devastadoras, como la fiebre amarilla y el cólera, que obligaron a replantear los lugares de enterramiento. En respuesta a la Real Cédula de Carlos III, que prohibía las inhumaciones en templos religiosos, se escogió un terreno fuera de las murallas de la ciudad, en una zona conocida como Los Callejones, donde se cultivaban plataneras. El resultado fue un cementerio que, con el tiempo, ha ganado relevancia tanto por su arquitectura como por sus monumentos. La portada del cementerio, diseñada por el reconocido escultor Luján Pérez, es un símbolo de la sobriedad y respeto que caracterizan el recinto. Un pórtico, atribuido a Manuel Ponce de León, muestra inscripciones de versos de Mariano José de Larra, invitando al visitante a reflexionar sobre la fugacidad de la vida.
El cementerio de Vegueta alberga las tumbas de personajes ilustres de Gran Canaria, entre ellos el médico y antropólogo Gregorio Chil y Naranjo, fundador de El Museo Canario, y el poeta modernista Tomás Morales. Aquí también descansan figuras como el tenor Alfredo Kraus y el artista Néstor Martín-Fernández de la Torre. La tumba de Kraus es especialmente memorable gracias a la escultura de Lourdes Umérez que captura su esencia en el papel de Werther. Además, una escultura del artista Paolo Triscornia di Ferdinando recuerda la tragedia del hundimiento del barco italiano Sud-America en 1888, donde 74 personas perdieron la vida.
Cementerio inglés
A unos cuatro kilómetros de Vegueta, en el barrio de San José, se encuentra el cementerio inglés, inaugurado en 1834. Durante los siglos XIX y XX, Las Palmas acogió a una importante comunidad británica, que trajo consigo su cultura, arquitectura y ritos funerarios. El cementerio inglés se construyó para cubrir la necesidad de un espacio adecuado para los protestantes anglicanos, alejados de los recintos católicos tradicionales de la época. Allí reposan algunos de los ciudadanos británicos que llegaron a la isla en busca de un clima favorable para su salud y que, por diversas razones, fallecieron lejos de su patria. Este cementerio está cerrado al público en general, pero se pueden organizar visitas guiadas que revelan su historia y la de las familias inglesas de gran influencia en la ciudad.
Cementerio del Puerto
Además de estos dos cementerios históricos, Las Palmas de Gran Canaria cuenta con otros camposantos que reflejan la diversidad y el carácter cosmopolita de la ciudad. En el cementerio del Puerto, inaugurado en 1942, se reservan espacios para las comunidades coreana, bahá’í, judía e islámica, que se han afincado en la isla con el paso de los años. Situado en la Avenida de Ansite, entre los barrios de Escaleritas y La Minilla, el cementerio ofrece vistas panorámicas de los muelles y la costa norte, reflejando la importancia de la actividad portuaria en el desarrollo de la urbe. Este espacio funerario ilustra cómo el puerto de Las Palmas no solo ha sido un punto de comercio y tránsito, sino también un nexo para las comunidades migrantes que contribuyen a la riqueza cultural de la ciudad.
Cementerio de San Lázaro
El cementerio de Tafira, que data de 1939, y el cementerio de San Lázaro, el más reciente, inaugurado en 1960, también ofrecen áreas específicas para los ritos funerarios judíos y musulmanes. El de San Lázaro es el más grande y actualmente el más utilizado, reflejando la evolución demográfica y cultural de la sociedad isleña.
