En un giro inesperado de los acontecimientos, se han encontrado restos de los “pellets” de plástico que inundaron las costas gallegas en las playas de Lanzarote. La Dirección General Emergencias del Gobierno de Canarias ha activado la situación de prealerta. Estas partículas de plástico, provenientes del vertido del barco ‘Tocomao’, han aparecido en la playa de La Garita, ubicada en Arrieta, en el norte de Lanzarote, según ha informado el Consorcio de Seguridad y Emergencias de Lanzarote.
Sin embargo, la presencia de estos contaminantes no se limita solo a Lanzarote, ya que también se han detectado en la costa de Bajamar, en el municipio de San Cristóbal de La Laguna, en Tenerife. Los gránulos hallados en esta localidad se analizarán para conocer su origen y ver si el mismo corresponde con el del vertido registrado en Galicia.
A pesar de las preocupaciones, Alicia Herrera, investigadora de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y experta en contaminación por microplásticos, ha aclarado que la llegada de los pellets del barco ‘Tocomao’ a Canarias podría demorarse meses, si es que llegan alguna vez. Esto dependerá de las dinámicas de las corrientes marinas.
Para abordar la situación, los servicios de emergencia han instado a la comunidad a tomar fotografías y videos de las áreas afectadas por los “pellets” y enviarlos al Consorcio de Seguridad y Emergencias de Lanzarote.
Sin embargo, Daura Vega, investigadora de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, según La Provincia, ha adevertido que desde el punto de vista científico es imposible que estos restos sean del mismo origen, ya que las corrientes predominantes en la zona de Galicia apuntan hacia el norte. Además, los modelos de predicción indican que, en el hipotético caso de que lleguen a Canarias, podrían tardar hasta dos años en hacerlo a máxima velocidad.
Vale la pena recordar que los “pellets” son la materia prima utilizada para fabricar productos plásticos y se presentan en forma de pequeñas bolitas que pueden tener unos pocos milímetros de diámetro. Estas partículas son más grandes que el diámetro promedio de un grano de arena.
A pesar de su pequeño tamaño, los “pellets” plantean riesgos significativos para el medio ambiente marino y la vida silvestre. Pueden ser ingeridos por aves y peces, lo que provoca problemas gástricos e incluso la muerte de estos animales. Además, con el tiempo, los “pellets” pueden descomponerse en microplásticos, que también representan una amenaza para los organismos filtradores y pueden acumular contaminantes marinos.
