Canarias, un archipiélago que hoy en día sigue siendo un paraíso turístico con su clima soleado y playas de ensueño, también tiene una historia intrigante cuando se trata de su huso horario. En 1920, las islas contaban con hasta cinco husos horarios diferentes, lo que resultaba en un caos de horarios y una gran confusión. Pero, ¿cómo llegó Canarias a tener esta complicada situación?
La historia comienza con la influencia del Reino Unido en el archipiélago. A lo largo del siglo XIX y principios del siglo XX, el Reino Unido tenía un gran interés en las Islas Canarias debido a la importancia estratégica de la ubicación geográfica del archipiélago para sus rutas de navegación. Los barcos británicos frecuentaban las aguas cercanas a Canarias, y para facilitar la navegación, necesitaban una referencia horaria precisa.
Fue en este contexto que el Reino Unido presionó a Madrid para que se estableciera un huso horario específico en el archipiélago que fuera beneficioso para sus intereses navieros. Aunque en ese momento no se trataba de ahorrar energía, como a menudo se hace con los cambios de huso horario, sino más bien de asegurarse de que sus barcos pudieran orientarse correctamente al pasar por las islas.
La situación en Canarias en ese momento era bastante caótica en lo que respecta a la hora oficial. Tenerife tenía dos horas diferentes en la misma ciudad de Santa Cruz, mientras que Gran Canaria contaba con tres husos horarios en Las Palmas de Gran Canaria. Esto generaba confusión y dificultaba la coordinación.
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En ciudades como Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, se hablaba tanto inglés como español debido a la importancia de los negocios con el Reino Unido. El léxico británico influyó en el español que se hablaba en las islas, y la influencia británica se reflejó en la hora de referencia utilizada en el archipiélago.
Para los británicos, la puntualidad era esencial, ya que sus divisas dependían en gran medida de la navegación segura de sus barcos por la zona. Dependiendo del lugar de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, se llegaba antes o después debido a la diferencia en los husos horarios, lo que podía afectar significativamente a los horarios de tránsito y a los negocios.
La historia del huso horario de finalmente se resolvió después de que los británicos preguntaran con insistencia sobre la hora oficial de las islas en 1920. Las respuestas oficiales a esta pregunta eran confusas y contradictorias, lo que llevó a una falta de claridad sobre cuál era la hora correcta en en el archipiélago.
Finalmente, en 1922, se emitió un Real Decreto por parte del Rey Alfonso XIII, que estableció que Canarias adoptara una hora menos en relación con la de la Península e islas Baleares, marcando así la hora de Londres como la hora oficial en el archipiélago. Este cambio fue beneficioso tanto para la navegación británica como para la estabilidad en las islas.
Así, Canarias dejó atrás su complicada historia de múltiples husos horarios y adoptó un estándar único que ha perdurado hasta el día de hoy, donde la hora de Londres sigue siendo la referencia en el archipiélago canario.
