La autora Laura Suárez del Toro García publica de la mano de la editorial Talón de Aquiles su primer poemario, GR 131 Canarias. El nombre que da lugar al título de la obra proviene del GR 131, un camino de largo recorrido que atraviesa las islas. La autora vuelve así a la poesía tras una década sin escribir, mientras caminaba de forma intermitente una ínsula en cada viaje.
GR 131 Canarias es una obra que utiliza el paisaje, en concreto de las Islas Canarias, como medio principal de representación y proyección de las propias vivencias. El sendero de gran recorrido que atraviesa el archipiélago sirve como paralelismo del viaje de sanación interior que realiza la autora. Pretende ayudar a la reflexión sobre la belleza y la libertad que resultan de los procesos, aunque sean dolorosos, del autocuidado y el autoconocimiento, igual que la belleza y la libertad que se sienten al llegar a la cima después del esfuerzo realizado. Pilota el poemario sobre la idea de que las circunstancias hacen aflorar las distintas versiones de uno mismo por lo que es necesario siempre volver a conocerse.
Los que conocemos a la autora sabemos de su sensibilidad desde siempre. Muchas, y lo digo en femenino, porque recuerdo a todas sus amigas alrededor, fuimos seguramente el primer auditorio al que encandiló con la composición de sus primeras canciones cuando nos las enseñaba. Ella pensará que exagero, pero alguna lagrimita se nos caía al escucharlas. Así que su gusto por el ritmo, las pausas, los encabalgamientos, estuvo ahí desde que la recuerdo. Al leer este libro, me daba cuenta de que era un salto natural, usando los recursos que lleva cultivando toda una vida pero ahora con la madurez de la experiencia.
La mirada de Laura es cercana y amable. Es honesta. Podemos reconocer su voz como parte de la generación actual pero se desmarca en el cuidado de esa rima y esa cadencia que acompaña a cada uno de sus poemas.
Yo estuve con ella en la ruta por Gran Canaria, una de las que componen la GR 131 de la que habla este libro. Nosotras la hicimos junto a otras tres amigas justamente en el año jacobeo, aunque esto no fue planificado. En los meses anteriores había llovido bastante, algo muy inusual en esta tierra y pudimos conocer una isla diferente, florecida, verde y brutalmente bella. Cuando me encontré dentro de las páginas del libro con el poema dedicado a Gran Canaria, me pasó algo extraño, y es que me vi dando cada paso del camino una vez más y sólo les puedo decir que fue emocionante. He leído poesía, como todos, pero nunca una que me devolviera de una forma tan real a las imágenes que ya había registrado antes, y sobre todo, a las emociones que vivimos aquel grupo de amigas que encaró la subida de dos días y la abrupta, abruptísima bajada del último contra todas nuestras reservas iniciales, que no fueron pocas, la verdad.
Y lo que me di cuenta cuando leía el poema, es que para afrontar esos caminos hacen falta unas piernas que nos ayuden, eso es innegable, pero sobre todo hace falta valentía. La misma valentía que demuestra Laura abriéndose el pecho en cada verso.
En este libro todo empieza con un viaje por las islas, que en realidad es un viaje de vuelta a un lugar que nos define a muchos niveles, que nos conforma, y que asocio a uno de sus versos que dice “somos el paisaje donde nos tocó nacer”. A través de los poemas recorremos los senderos, los volcanes, los picos, los barrancos, los valles y, por encima de todo, las cimas. Es un viaje de sanación, no sólo para Laura, sino para los lectores, para nosotros. Para mí lo fue.
Recorrer y recorrerte y recorrernos. Andar por caminos nuevos por los que en realidad ya hemos pasado. Reconocernos en esos lugares, en esos momentos y volver a pisar por los recuerdos de lo que todos hemos vivido, pero habiendo aprendido a mirarlos con un poco más de tiempo, de ternura y de sabiduría. Reconocernos perdidos, frágiles, feroces o en busca de un llano.
Las estrías y cicatrices de las que nos habla, son las nuestras. Las pérdidas, los dolores, los amores, son los nuestros. Los caminos que transitamos a través de cada poema para llegar a ese lugar de autoconocimiento y liberación, que son los que sólo podemos valorar cuando miramos lo que quedó de nuestros pasos, cuando llegamos a la cima, son también los nuestros.
Me gusta especialmente el final del poema titulado ‘Noria’, en el que nos habla precisamente de esta liberación. Dice:
“Cada despedida duele menos
cada vacío es más lleno
y cada ausencia me hace más compañía
porque cada adiós es menos despedida.
Y me escondo cada vez con menos disimulo
porque cada puerta es más muro,
cada muro más fachada
y en la infinidad de mi libertad
me quedo conmigo atrapada.
Si quieres comprar el poemario puedes hacerlo aquí.

Sobre la autora
Laura Suárez del Toro nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1989. Estudió derecho y economía en la Universidad Carlos III de Madrid. El título GR 131 Canarias es su primera publicación, sin embargo, promete no ser el último. Estará disponible en tu librería más cercana en los próximos meses. Si no quieres perderla de vista, puedes seguirla en su Instagram.
