El gas radón, un gas radiactivo y silencioso, se ha convertido en un riesgo significativo para la salud en Canarias. Según el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), el 19% del territorio canario se encuentra en alto riesgo por la presencia de este gas, que está relacionado con el cáncer de pulmón.
Según datos del Gobierno de Canarias expuestos en el II International Lung Cancer Debate 2024 a principios de febrero, el año pasado se atendió en la red de hospitales del Servicio Canario de Salud a un total de 923 pacientes por cáncer de pulmón, de los que 645 fueron atendidos por patología médica y 278 fueron atendidos por patología quirúrgica.
El gas radón es incoloro, inodoro e insípido, lo que lo hace difícil de detectar a simple vista. Se origina de forma natural en el suelo y puede encontrarse en concentraciones peligrosas en espacios interiores, como viviendas y lugares de trabajo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) en un reciente estudio ha adviertido que la exposición al radón puede dañar el ADN y aumentar el riesgo de cáncer de pulmón.
Entre los municipios más afectados de Tenerife, según ha publicado Diario de Avisos, se encuentran Santa Cruz de Tenerife, El Rosario, Granadilla de Abona, San Miguel de Abona, Arona, Santiago del Teide, La Orotava, La Victoria de Acentejo, La Matanza de Acentejo, El Sauzal y Tacoronte. En todos ellos, el 75%de la población reside en zonas de actuación prioritaria.

En Gran Canaria, se encuentran en alto riesgo Las Palmas de Gran Canaria, Ingenio, Valsequillo, San Mateo, Tejeda, Guía, Teror y Valleseco.

El impacto del radón
La combinación de radón y tabaco aumenta significativamente el riesgo de cáncer de pulmón. Por tanto, es crucial abordar este problema de salud pública de manera efectiva. Además de Canarias, otras regiones de España, como Galicia, Extremadura, Madrid, Castilla y León y Cataluña, también enfrentan un alto riesgo por radón.
Recientemente, se ha aprobado el Plan Nacional contra el Radón, que establece estrategias y acciones para controlar el riesgo para la salud de la población debido a la exposición a este gas. Las administraciones públicas están trabajando en la implementación de este plan durante un período de cinco años para garantizar la seguridad de los residentes.
El gas radón es un peligro silencioso que requiere una acción decidida para proteger la salud de la población. Con un enfoque en la detección temprana y la mitigación de riesgos, se espera reducir la amenaza que representa este gas radiactivo en Canarias y en toda España.
